| |
|
La
panda y la luna |
|
◄
|
|
|
|
Esta historia se escribió para el
primer aniversario del club el 19/9/2004
Cualquier parecido con la realidad,
es pura coincidencia
|
|
|
|
Era un domingo por la mañana y la panda de los Rodistacos estaban jugando como siempre a lo mismo y siempre por orden del
cabecilla, pero los chicos y chicas de la panda que siempre estaban inventando
nuevos juegos e historias. Tenían mucho ingenio y eran buena gente. |
| |
|
 |
| |
|
Después de aquel domingo decidieron no hacer caso al
cabecilla y querían hacer algo nuevo, algo extraordinario, algo que fuese mas
divertido que todo lo que habían hecho hasta entonces.
Alguien dijo:
- Que cada uno de nosotros proponga un juego o una aventura, y
escogeremos lo que nos guste mas. Empieza tu, Pedro. ¿Qué podríamos hacer? Pero
no nos dejes sordos... con tu voz de trombón. Veamos que propones.
Y Pedro expuso su idea.
- No, Pedro, no, explorar las entrañas de la tierra es demasiado fácil.
Hay muchos agujeros para entrar, y solo se trata de bajar. A nosotros nos gustan
aventuras mas difíciles.
Casi daba miedo oír la voz de Joseph Delaba, que sonaba como una
trompa cuando explicaba que deseaba descubrir que había en el fondo del mar.
Paco dijo que si, que el también se apuntaba.
Pero Augustus y Charly no estaban de acuerdo. Decían que si se metían
en el mar se quedarían empapados, y habría bronca familiar.
Pero los demás se burlaban:
- Y si nos metemos bajo tierra. ¿Qué? El polvo se nos meterá hasta las
orejas. La discusión no se acababa nunca. |
| |
|
 |
| |
|
Entonces Pilarin, una de las chicas, que ya estaban
hartas de que los chicos no les hicieran caso, empezó a hablar.
Empezó muy
bajito: Mira..., Mira..., Mira..., y arranco mas fuerte y mas fuerte, hasta que
se añadieron todas las chicas. ¡ Que bullicio!.
- ¡ Pero de que están hablando estas locas!. Y entonces Pilarin lo dijo
muy claro:
¡ La Luna! ¡ La Luna¡ |
| |
|
 |
| |
|
Y la idea tuvo tanto éxito que toda la pandilla
empezó a gritar: ¡ La Luna, vayamos a la Luna!
Desde aquel día la panda de los Rodistacos, cada jueves por la noche
se reunía para discutir todos los detalles del viaje a la Luna.
- ¿ Donde lanzaremos el cohete?
- Desde la parte alta del terreno que ha conseguido Augustus.
- Ahí arriba hará fresquito, Mama siempre dice que me ponga bufanda cuando voy
al cole...
- Una mochila llena de chocolate, esto es lo que necesitamos.
- Seguro que han pensado en ello Everiana y Manix.
- Y una bici para pasear por la Luna dijo Augustus.
- ¡ Alto, alto! , aviso Charly, Si empezamos a cargar el cohete no se alzara
un palmo del suelo.
Cuando todo el mundo se puso de acuerdo, llego la hora de construir el
cohete. Todos iban transportando al terreno de Augustus, los elementos y
aparatos mas extraños. Nunca se había visto una procesión tan rara.
Al principio dejaban los trastos por el suelo, sin orden ni concierto.
Hasta que unos días mas tarde Charly dijo:
- Ya tenemos bastante material. Ahora os explicare como debemos montar el
hierro, las latas, el aluminio, el plástico, los muelles, todo. Manix, Paco,
Pedro, Felipiu, Augustus........... Manos a la obra.
Todos trabajaban de firme. A veces metían tanto ruido, los chicos y las
chicas, que para entenderse tenían que gritar. |
| |
|
 |
| |
Cuando el trabajo ya andaba mediado, el cohete
empezó a inclinarse peligrosamente....
Hasta que...
¡ Todo por el suelo! |
| |
|
 |
| |
|
Pero la panda de los
Rodistacos, sin desanimarse, volvió a empezar. Pero esta vez ya tenían
experiencia, y trabajaban mas deprisa y mas seguros. |
| |
|
 |
| |
Cuando el cohete estuvo listo, Charly dijo a las
chicas:
- Ahora os toca a vosotras, id con mucho cuidado, porque esta es la operación
mas delicada. Llenad el deposito con el combustible secreto. Y ellas que se las
sabían todas, enseguida lo tuvieron lleno
De pronto se hizo un gran silencio.
Ya no quedaba nada mas que hacer.
Se miraron unos a otros, hasta que Charly dijo:
- Ha llegado el momento de entrar en el cohete. Uno tras otro, y muy despacio. |
| |
|
 |
| |
Abrocharos el cinturón. Y poneros el casco.
Atención: cuatro, tres, dos, uno...¡ Arriba!
Cuando vieron que salían disparados... ¡ Que griterío de entusiasmo!
Ya subían por los aires.
Arriba. Cada vez mas arriba...
Con las caras pegadas en los cristales de las ventanillas, todos
aquellos aprendices de astronauta admiraban la belleza del espacio.
La Tierra se veía cada vez mas pequeña.
¡ Mirad, mirad! Ya estamos cerca de la Luna.
Charly consulto el reloj cósmico que llevaba y aviso:
- Augustus, prepárate para poner en marcha los cohetes de freno.
- ¡ Ya! |
| |
|
 |
| |
¡ Habían llegado!
- ¡ Dejad de alborotar pandilla! Felipiu, abre la puerta y salid uno
tras otro.
Todos se quedaron inmóviles sobre la luna. Parecía un desierto blanco,
donde se divisaban pequeñas colinas parecidas a flanes; a sus pies, el suelo
parecía nata congelada. No había ni una pizca de aire. Al principio, les pareció
que todo era silencio. Pero poco a poco...
- ¿ Oís esa voz? Alguien nos da la bienvenida.
- Parece un flautín, dijo una chica.
- ¿ Un flautín? No. Seguro que es un habitante invisible de la Luna
- Fijaos. Esta otra voz también es muy bonita.
Se oían nuevas voces, y todos los de la panda escuchaban
boquiabiertos.
- ¿ No os parece que ese se ríe de nosotros?
- Vamos, chicos, tenemos que descubrir donde se esconden. ¡ Adelante!
Eran una especie de hombres como los hombres de la Tierra, pero mas
alegres y parecían hermanos.
Eran una especie de mujeres como las mujeres de la Tierra, pero mas
alegres y llevaban una rosa en la mano, como si siempre fuera un día de fiesta.
Eran una especie de niños y niñas como los niños y niñas de la
Tierra, pero mas alegres y sinceros, y mas felices de tener amigos. |
| |
|
 |
| |
Chicos y chicas que estáis leyendo este escrito. La pandilla de los Rodistacos
no volvió de la Luna, aunque tenían el cohete listo. Esto significa que todo lo
que allí descubrieron les gusto mucho.
Allí siguen, y sin duda, esperan que vaya mas gente de la Tierra.
Gente decidida y alegre como ellos
Gente con ganas de jugar y trabajar
Gente que crea que hay un mundo mejor...
Si vosotros sois así, no lo dudéis. Llegareis muy lejos....
¡ A las tres!, ¡ A las dos!,
¡ A la una!:
¡ A la Luna!
Basado en un cuento de Xavier Montsalvatge ( 1912 )
Texto: Fullettortuga - 2004 |
| |
|
|
|
◄
|
|