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La historia que
os voy a contar es tan verdadera como mágica, es una
historia que todos debéis conocer, es como conocí a
sus majestades los Reyes Magos.
Hace muchos años, en uno de mis viajes con unos compañeros por los
desiertos de oriente en vehículos 4x4, estábamos
perdidos, todo eran dunas y palmeras, en un oasis nos
encontramos a tres ancianos con sus camellos, parecía
que a uno de ellos se le había pinchado una pezuña.
Nos detuvimos y les ayudamos reparando el pinchazo, agradecidos nos
prepararon un banquete con toda clase de comida, nos
quedamos asombrados porque toda salió de una pequeña
alforja.
Los ancianos eran muy simpáticos e inteligentes, sabían de todo,
era como si conocieran a todo el mundo, poco después nos
enteramos que eran los Reyes Magos, claro nos conocían a
todos, de cuando éramos pequeños.
Nos hicimos tan amigos, que nos invitaron a visitar su casa,
aceptamos y después de cruzar entre dos grandes palmeras
aparecimos en una gran ciudad, nos dijeron que era su
casa.
Nos contaron que hace mas de dos mil años le llevaron regalos al
niño Dios, este les pidió que hicieran lo mismo con
todos los niños del mundo, pues todos se lo merecían,
aceptaron, solo le pidieron a Jesús fuerzas durante
muchos años para poderlo realizar, la magia ya la
pondrían ellos.
Enfrente nuestro habían docenas de grandes palacios, en todos se
realizaba una actividad diferente, en uno se fabricaban
muñecas, en otro coches de juguete, en otro video
juegos, y así muchos más, pero el que nos gusto mas fue
en el que fabricaban cariño y amor, pero según nos
dijeron de esto les piden poco.
Otro palacio era la administración, miles de duendes en pequeñas
mesas revisaban mirando unas pequeñas bolas de cristal y
leyendo cartas a todos los niños del mundo, estaban
comprobando si habían sido buenos o malos, cada vez que
un duende revisaba los actos de un niño malo, a este
duende le caía una lagrimita.
Nos contaron que solo tenían un problema, llevar los juguetes hasta
el barco que les esperaba en el mar que esta al norte,
los camellos eran viejos y cada vez tardaban mas en
llegar.
Nos ofrecimos a llevarlos con los 4x4, pero no cabrían muchos
paquetes, los maleteros eran pequeños, nos dijeron que
esto no era un problema.
Prepare el coche con el maletero abierto, el espacio que ocupaban
los miles de juguetes era como de 10 campos de futbol,
empezaron a darme cajas, el maletero no se llenaba
nunca, así durante seis horas, todos los juguetes
estaban cargados.
Mis compañeros en otros palacios también habían cargado sus
vehículos con miles de cajas.
Al cabo de un mes de viaje llegamos al mar, los juguetes se
cargaron todos en el barco mágico de nombre “Magic”
El barco zarpo con toda la carga y con sus majestades hasta la
línea del horizonte, allí estarían hasta el día 5 de
enero, fondeados allí nos los podrían ver ni de una
parte ni de la otra del mar.
Nosotros después de despedirnos de ellos emprendimos el rumbo de
vuelta a casa, el día 5 de enero los volveríamos a ver.
Y así cada 5 de enero nos llaman al móvil cuando pillan cobertura y
están cerca de Tarragona.
Ayer cargamos los coches otra vez y les acompañamos en el
itinerario que realizan para saludar a todos los niños
de Tarragona, por la noche les acompañamos junto a los
miles de pajes que les ayudan, pensad que tienen dos por
niño, dejaron los regalos todas las casas.
De madrugada con casi todo ya entregado nos fuimos a tomar un te a
la menta a un bar y luego se fueron a descansar un rato,
poco porque a las nueve y media ya estábamos aquí para
recogerlos y dirigirnos a la Casa Tutelar de San José
para entregar más regalos, a unos niños que no tienen
tantos pajes, pero como íbamos bien de tiempo, dimos una
vuelta por la ciudad, llevan más de dos mil años
viéndola de noche, aprovechamos para que la conocieran a
la luz del dia, me han asegurado que vendrán en verano
de vacaciones a tomar el sol (pero disfrazados, para que
no los reconozcan)
Llevaban una lista que les había entregado un duende con los
nombres de niños y niñas mas buenos de la ciudad,
querían entregarles unos regalos en persona, como magos
que son, se las han ingeniado para que estuvieran
reunidos aquí .
Desde que
conocí a los tres ancianos, han pasado muchos años, de
hecho cuando los conocí ya los conocía pero no me
acordaba, era muy pequeño, entonces los quería mucho,
para mí, como a todos los niños, el año giraba alrededor
de este día mágico.
Hoy soy algo
mayor, les he conocido mejor, ya no me traen juguetes,
ahora me traen ilusión, en el fondo de mi corazón el año
sigue girando en el día de hoy.
Melchor Gaspar Baltasar
Os queremos
Carlos Gómez - 2012 |