|
Y ya van nueve ediciones del pesebre del club,
ocho en el mismo lugar, el Pla de la
Guardia en Prades, para la X edición se
trasladara a otro lugar, pero esto ya se vera
dentro de un año, la excursión fue así:
9.00 horas, punto de encuentro en Montblanc en el Restaurante el
Moli de
Mallol, desayuno potente y exquisito,
a base de tablas de embutidos y quesos, pasaban
algunos minutos de las 10.00 horas cuando nos
dirigimos a los vehículos para iniciar la
marcha, en esta ocasión el guía fue Manel y Eva,
ellos prepararon la ruta de esta edición que fue
perfecta.



Prácticamente en la misma
población dejamos el asfalto e iniciamos la ruta
por pistas que atravesaban campos de viñedos y
algunos bosques típicos de la Conca, algunos
charcos iban dando color a la ruta, debido al
habernos entretenido mas de lo calculado en el
desayuno, Manel decidió acortar unos Km. la ruta
para dirigirnos a Sarral donde nos estaban
esperando.

A las 11.30 horas llegamos a las
bodegas de
Rosa María
Torres en Sarral, allí nos esperaba
Daniel, que es el enólogo de estas, nos mostró
las instalaciones y nos explico con toda clase
de detalles como elaboran sus productos, mas
tarde nos acompaño el gerente Sr. Enric Vidri y
pasamos a la sala de catas donde explico como
realizar bien una cata y probamos prácticamente
todos sus vinos y cavas.

 



Desde la misma población seguimos por pistas
hacia Rocafort de Queralt, esperando no nos
hicieran soplar en el monte, sobre las 14.00
horas legamos al
restaurante
la Mircla, estupenda comida, de hecho
hace unos años ya estuvimos allí y seguro que
volveremos.





Finalizada la comida en la misma
población iniciamos la ruta por pistas de
tierra, solo al salir el viento había hecho caer
un árbol en medio de la pista, tirón con una
eslinga y a brazos lo apartamos del camino, sin
ningún contratiempo mas cruzamos esta
parte de la Conca de Barberá, campos de viñedos
y algunos ya de trigo según íbamos ascendiendo a
la sierra del Tallat, en el monasterio hicimos
un alto para visitarlo, el viento era frío, el
termómetro marcaba dos grados.




A pesar del frío, no nos quisimos
perder la visita al bunker que se halla en la
parte trasera del monasterio, se construyo en la
Guerra Civil y para ello se utilizo material de
las ruinas del monasterio, curioso lugar. Mas
adelante visitamos otro bunker en medio de un
campo de cultivo también de una construcción
curiosa, cerca de el un nido de ametralladora al
que le falta la cubierta.




No muy lejos teníamos la población de Vallbona
de les Monges, por pistas nos dirigimos allí
para visitar el monasterio iluminado desde el
exterior, unas fotos y un reconfortante café
calentito en el bar del pueblo.


Emprendimos ya por carretera el camino hacia el
Balneario de Rocallaura, todos estábamos
ansiosos de llegar allí y sumergirnos en el Spa,
la cosa prometía pero...
A veces las apariencias engañan, lugar precioso que estrenaron hace
tres años, hacia unos días habíamos estado allí
para concretar la reserva, lo visitamos y las
instalaciones son de ensueño, después de hablar
con su responsable le comentamos que iríamos
personas de todas las edades y niños de corta
edad, nos aconsejo la hora para utilizar el
circuito termal, las 7.30 en adelante y que
estaríamos en nuestra casa, la cosa prometía,
tan asi que a todos los participantes les
pusimos la miel en los labios.
Llegamos a las 7.00 horas, hacen fotocopia de todos los DNI y nos
dan las habitaciones, llegamos a estas y la
sorpresa es que no hay batas para el Spa ni
zapatillas, Manel y Eva se encuentran la
habitación que les corresponde con maletas y
ropa dentro, vemos encima de una mesa que las
batas se deben alquilar, Tina y Feliu ya han ido
al Spa con su ropa, los niños no pueden entrar
al Spa, solo pueden hacerlo a primera hora de la
mañana, deciden junto a los padres del otro niño
Josep y Monica ir a la piscina cubierta, Manel y
Eva en recepción les dan otra habitación, la que
les habían dado estaba ocupada, no veas si
hubieran estado dentro..., vamos a alquilar
batas y zapatillas para todos, pero ya es
imposible localizarlos, las habitaciones están
muy separadas.
A las 9.45 teníamos la cena, pero antes estábamos ya todos reunidos
en la cafetería, intercambio de experiencias,
los niños con los ojos rojos del exceso de cloro
en la piscina, los que fueron al circuito
termal, bien, pero también con exceso de cloro,
normalmente en un balneario el agua no huele
precisamente a cloro, en este si.
9.45 buscamos el salón que nos adjudicaron, era solo reservado para
nosotros, gran mesa con adornos, parecía como si
quisieran perdonar algún pecado, pero el mas
gordo estaba por llegar.
Chica mona y muy simpática, sirve los panes con tenedor y cuchara,
el 50% caen al suelo, no encima de la mesa, sino
al suelo. A los 10 minutos sirve el vino, de una
copa a la otra se puede seguir el camino que
sigue la botella.
Los padres de los niños piden macarrones, no hay problema y los va
a encargar la camarera enseguida al cocinero.
A la mas o menos media hora se reclaman los macarrones a la cocina,
van a ver, mientras no han servido aun el primer
plato, al fin llega, es otra camarera, ensalada
y queso que debería haber pasado por la plancha,
pero cualquiera lo pide después de lo que ha
tardado, le pedimos vinagreras, tardan un poco
(algunos ya se han comido medio plato), ensalada
bien pero aguada, ni si quiera le habían sacado
el agua de la lechuga.
Habíamos terminado todos, los niños aun esperaban los macarrones, viene
otra camarera distinta, le reclaman los
macarrones, va y vuelve de la cocina y el
cocinero no sabe nada, nadie le ha dicho nada y
además no tiene macarrones.
Preguntan que hay, los niños se están durmiendo, al final comen
sopa de marisco, se la sirven el un periquete,
la cara de los padres así se lo aconseja a la
nueva camarera.
Retirar los platos de la ensalada y traer el segundo plato unos 40
minutos, en esta ocasión fue un camarero, a
Isaac y a su mujer no les gusta la carne que
servían y piden una tortilla, esta la habían
pedido al retirar la ensalada, ósea hacia media
hora.
Nos comemos la carne porque teníamos hambre, no porque estuviera
bien, estaba recalentada y seca, pero era
comestible, nada mas, nos terminamos el plato y
llegan las tortillas, todo un éxito.
En media hora mas nos sirvieron el café, había finalizado la
aventura.
Resultado: entramos al comedor a las 9.45 horas, salimos de allí a
las 12.30.
Desayuno: bien, bufet libre y una maquina automática de café con
leche, el que quiera un buen café tiene que ir
al pueblo, la cafetería no se abre hasta las
10.00 horas.


A
las 9.30 horas junto a los que nos acompañaron
este día partimos por pistas desde el mismo
monasterio hacia la sierra de Vilobi, el el
parque eólico hicimos un alto.




Cruzamos una parte de la Conca de
Barberá y nos adentramos a los bosques de
Prades, el paisaje había cambiado totalmente,
hacia sol, apenas viento pero la temperatura era
muy baja, al llegar a Vilanova de Prades pudimos
ver los árboles blancos por la escarcha helada,
el paisaje era precioso.



Atravesamos Prades y solo nos
quedaba colocar el Belén el lo alto del Pla de
la Guardia, nos encontramos la pista que va de
Prades a Siurana a medio arreglar, grandes
cantidades de grava y una compactadora presagian
un próximo asfaltado, pero la sorpresa es que el
arreglo no se dirige a Siurana, si no que llega
hasta el Pla de la Guardia, lugar donde hace 8
años colocamos el Belén.



Hacia frío, estábamos a dos grados, sorpresa, el
pesebre que colocamos el año anterior aun estaba
allí, esta vez no se lo habían llevado,
colocamos el nuevo y retiramos el viejo, lo
sortearíamos entre todos los asistentes en la
comida de despedida, parlamento agradeciendo a
los asistentes el acompañarnos y quedamos para
el próximo año que seria el X pesebre, para
celebrarlo cambiaremos de ubicación, se barajan
varios lugares, el próximo año decidiremos
donde... será difícil encontrarlo pero será un
lugar igual o mas espectacular.
Foto de grupo y cava para celebrarlo, esta vez se hicieron varios
brindis, uno de ellos lo realizaron subidos en
un banco los tres veteranos del club: Isaac, Pau
y Pep.









Regresamos por el mismo camino a
Prades, la comida fue en un lugar que hemos
estado ya otras veces y os aseguro que
volveremos, el
Restaurante
Comtes de Prades, ya nos estaban
esperando, con una escudella caliente entramos
en calor, nos pusimos las botas con la exquisita
comida, como siempre al finalizar felicitamos al
cocinero.
Sorteamos el pesebre que había estado un año en el monte, había
resistido nieve, lluvia viento y sol, este fue a
parar a manos de Mariano, que según nos comento
seria el Belén que colocaría en su casa estas
navidades.



Mireia, la responsable del
Camping y del restaurante, organizo un "caga tió"
con los mas peques, estos sorprendidos cantaron
la canción y le golpearon con palos del billar,
el tió cago golosinas para todos.



Galería
de fotos Pep Bertran y Fullet |