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Por tercera vez realizamos la ruta del Cister
por parte de la Conca de Barbera, en esta
ocasión pasaríamos por los tres monasterios que
la componen, para ello nos encontramos en la
población de Vilarodona, cerca ya del primer
monasterio.

En Santes Creus dejamos el
asfalto, el monasterio lo visitaríamos al final
de la ruta al día siguiente, entre campos de
viñedos y bonitos bosques nos acercamos a Pont
de Armentera, donde de nuevo dejamos el asfalto
y esta vez recorreríamos pistas muy poco
transitadas y en algunos tramos bastante rotas
hasta llegar cerca del castillo de Saburella que
divisamos a lo lejos.



Pasado el pueblo de Vallespinosa
iniciamos el ascenso a la sierra de Comaverd, el
camino bastante pedregoso hizo que tuviéramos
que subir con reductoras, largo tramo bastante
divertido, al llegar a la cima vistas
impresionantes, a lo lejos vimos claramente las
montañas de Montserrat, estuvimos algún rato
parados allí deleitándonos con los paisajes y
tomando fotos a docenas.



Seguimos pista descendiendo por
otra trialerilla hasta Rocafort de Queralt, allí
iniciamos un largo ascenso pedregoso y trialero
hasta cerca de Fores, se acercaba la hora de
comer, el horario iba perfecto, llevábamos un
ritmo de ruta ideal, así que entre campos de
cultivo nos dirigimos a la Sala de Comalats.

Pequeño pueblo que
no sale en la mayoría de mapas, según datos
tiene mas de 1000 años, destaca su torre de
vigía desde lejos, el pueblo solo tiene un
habitante, este regenta el
restaurante
l´Hostalet, en el que comimos
estupendamente.
Antes de sentarnos a la mesa, recorrimos sus calles y las fotos se
hicieron a docenas, allí esta enterrada mucha
historia, la mayor parte de casas esta en
ruinas, solo algunas se han restaurado.











Después de la buena
comida nos dirigimos hacia Vallbona de les
Monges, las pistas estaban en mejor estado esto
hizo que llegáramos pronto al monasterio,
visitamos los exteriores y a la hora concretada
visitamos el interior acompañados de una guía a
la que felicitamos por sus explicaciones y su
simpatía, recomendamos la visita al monasterio.





Las piedras del suelo del
monasterio son tumbas de religiosas, allí las
enterraban al morir, no tienen nombres solo la
fecha de su muerte, curioso que actualmente se
siga con la costumbre, como la foto inferior
izquierda en que se puede ver el año 2010.




Nos quedaba un largo trayecto
hasta la finalización de la etapa del día,
circulamos por entre campos de cultivo y grandes
bosques hasta llegar a la Espluga de Francoli,
en el
Hostal el
Senglar descansaríamos para
afrontar la etapa del día siguiente que nos
llevaría de vuelta a Santes Creus.
Cena buenísima, buen ambiente y algunos que aprovecharon para
conocer la noche en la población.


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