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A las 8.00 ya
estábamos prácticamente todos desayunando, no
había prisa, pero parecía que si, los coches
estaban cubiertos por una fina capa de hielo, la
niebla baja era un espectáculo cubriendo la
población, a primera hora ya estábamos frente la
Bruixa d´Or para comprar la lotería de Navidad,
curioso que había gente esperando allí desde
hacia un buen rato.
Ya con el numero del club en nuestro poder,
Pilar comenzó el reparto de encargos, a las
11.00 horas quedamos para reunirnos a la salida
de la población en una explanada lo suficiente
grande para todos, la duda era como
encontraríamos los dos pasos de 2.000 mts., un
par de semanas antes había nevado, algunos
tramos eran cara norte, el Sol a media mañana
calentaba bastante, íbamos bastante tranquilos,
pero el fin de ruta nos depararía una sorpresa
que creo que recordaremos muchos durante
bastante tiempo.





Por la
carretera de la Seu d´Urjell nos dirigimos al
Port del Cantó, 1.700 mts y no habia rastros de
nieve, la cosa pintaba bien, el dia soleado nos
iba acompañando, alli dejamos el asfalto
divididos en tres grupos hacia el interior de
los bosques del Alto Pirineo, recorrido por
pistas en buen estado rumbo al primer 2.000.
Dejamos a la izquierda la Casa Forestal de
Rubio, convertida en bar-refugio, en este lugar
pudimos ver el trabajo de limpieza que están
realizando en los bosques, a unos centenares de
metros llegamos a los primeros 2.000, parada por
grupos para fotos, lugar de gran belleza.




Desde este
punto, la ruta es ya una vieja conocida hacia
San Joan de l´Erm, un descenso cara norte
por la cuesta de la Roca Senyada, donde existe
un cartel de prohibición de paso cierto periodo
del año, estaba prácticamente seca, esto nos
dejo bastante tranquilos, era uno de los lugares
que con nieve o hielo la cosa se hubiera
complicado bastante.
Cruzamos San Joan de l´Erm y ancha pista en
descenso hacia el río de Santa Magdalena, allí
nos cruzamos con los Guardias Rurales, control
al primer grupo del permiso y saludos cuando nos
cruzamos con ellos, el vadeo del río fue como
siempre el lugar preferido para fotos, pasado
este tuve que volver a poner otro macarrón en la
rueda que perdía algo de aire, unos minutos y
solucionado, el agua llegaba a cubrir algunos
coches que entraban con velocidad, hasta que le
toco a Jordi con el Vitara gasolina, entro
rápido y salio parado, una eslingada entre risas
y en minutos motor seco.
A partir de allí, la pista se convierte en un
tramo bonito por ir paralelo al río y divertido
por estar varios km. hasta llegar a la ermita de
Santa Magdalena con charcos que parecen vadeos,
algunos coches iban convirtiendo su color
habitual por el color tierra.




















Ermita de
Santa Magdalena, todo un clásico de las rutas
hacia Andorra, fotos de rigor y comentarios
sobre la belleza del lugar, allí ascendimos por
el coll de Grau, otro de los lugares en los que
esperábamos barro, pero el terreno estaba
compacto, al llegar arriba dejamos la pista
principal a la derecha y nos dirigimos al otro
2.000, esperábamos encontrarlo bien, pero...




La pista estaba
algo embarrada pero sin problemas, la conducción
era divertida, cruzamos las bordas de Jussá y un
poco mas lejos frente nuestro la mole que
debíamos escalar, el Coll de Coflent, en la cima
se adivinaba algo de nieve, pero era poca,
cruzamos las bordas de Coflent, no había nadie,
rápido ascenso hacia la cima, la nieve de
semanas antes había desaparecido, los grupos no
veíamos los unos a los otros a gran distancia.






Todos llegamos
a la cima sin novedad, allí nos agrupamos todos,
muchos jugaban como niños con la nieve, otros
visitaron uno de los bunker de la postguerra,
otros simplemente miraban el paisaje,
aprovechamos para hacer la foto de grupo, que
mejor lugar que aquel?







En aquellos
momentos pasó por delante nuestro un motorista
de enduro a gran velocidad, llevaba la misma
dirección que nosotros, vimos como iniciaba el
descenso y como se detenía de repente, bajó de
la moto y después de pensar un momento se subió
a la moto e inició el descenso con los dos pies
en el suelo, aquello no pintaba bien.
Inicie yo la bajada, habían rodadas entre un
grueso de un palmo de nieve, el termómetro
marcaba 15º, pero la nieve seguía allí, solo
tocar las ruedas las rodadas entre la nieve, no
tarde en adivinar que aquello era hielo, con
precaución vi que se podía circular mas o menos
bien, el coche daba algún bandazo pero se iba
aguantando, a la izquierda el precipicio, pero
los árboles lo disimulaban un poco, avise por la
emisora de que circularan con precaución, 4x4
engranado, sin frenar y manteniendo distancias.
Digamos el miedo, el respeto, el vértigo, el...,
se cebo de algunos participantes, algún coche se
cruzaba literalmente, algunos querían pegarse a
la pared superior, esta les escupía hacia los
regueros, otros buscaban la nieve virgen, pero
estaba a la orilla del precipicio, metro a metro
fueron todos descendiendo, Manel y Dani se
pegaron kilométricas caminatas ayudando a cruzar
tramos, indicando como hacerlo, tres kilómetros
que se tardo tres horas en cruzar todos los
vehículos.
En el Hotel Os de Civis nos esperaban a las
15.00 horas, baje hasta allí y avise de lo que
ocurría, lo comprendieron y me explicaron que un
grupo había querido subir por el mismo sitio
hacia unos días y tuvieron que dejar los
vehículos, estos habían quedado en posición
comprometida y se les hizo de noche, teniendo
que recorrer a pie hasta el hotel, los vehículos
los tuvieron que rescatar el día siguiente con
ayuda.
Una curva se hizo famosa aquel día, la curva
donde se terminaba la nieve y el hielo, todos
querían llegar a ella, allí se fueron agrupando
y descendiendo hacia el hotel por una larga
pista embarrada, pero que no ofrecía ningún
peligro (o es que habían cogido una experiencia
que ignoraban en control de deslizamiento del
vehiculo?).
Las caras a la llegada al parking del hotel eran
un poema, todos coincidían en estar acojonados
aun, pero todos se reían, la experiencia creo
que se recordara mucho tiempo.










Los últimos en
llegar fueron Manel y Eva, habían esperado a que
bajaran todos, eran las seis de la tarde, mas
bien noche cuando estuvimos al completo en la
mesa, todo eran explicaciones de la aventura, de
como había bajado cada uno, como había visto al
de delante, al de detrás, el silencio vino
cuando nos sirvieron la escudella calentita, a
parte de buena aquello reconfortaba de lo
vivido, el resto de la comida buenísima, el
trato del hotel magnifico, además queremos
darles las gracias por habernos esperado en el
retraso, algunos camareros habían terminado su
horario hacía mucho rato, pero allí estaban.




Fotos: Asun, Pep Bertrán, Manel y Eva, Manolo y
Juani, Sergi, Jordi y Fullet |