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                                                   Preparando un Raid 4X4 por Marruecos

Octubre  - 2009
 

   Normalmente no explicamos como se organizan los viajes a Marruecos, de hecho es como los que se organizan por España, salimos un par de coches, varios GPS, mapas, Pcs y al viaje, pensando siempre que después podemos pasar por allí con vehículos con diferentes clases de preparaciones, día a día vamos anotando las rutas y separándolas por grado de dificultad.
   Las rutas mas aventureras son las que nos gustan a la mayoría, lógicamente tienen un pero, es la falta de alojamientos de cualquier clase, la acampada es obligada, pero una experiencia que vale la pena vivirla,
   A principios de octubre, salimos hacia el vecino continente: Manolo, Juani, Manel, Eva, Pili y Carlos con un HDJ-100 y un HDJ-80, la idea era crear una ruta para fin de año y el tiempo que nos sobrara, lo dedicaríamos a buscar unas rutas nuevas por el este del país.
   El día 3 por la mañana, embarcamos en el puerto de Almería, el papeleo y acceso fue rápido, apenas unos minutos, la idea era prepararnos unos bocatas en el coche y apenas los terminamos nos llamaron con un silbido.



   No tardamos en zarpar, unos refrescos en la cafetería, mas tarde los bocatas y control de pasaportes en el propio barco, al ser unas fechas poco concurridas de viajeros, tardamos apenas unos minutos, después compras de licor y tabaco bastante mas barato que en España y camarote a descansar, el viaje en estas fechas dura hasta 8 horas.
   Yo tenia el vehiculo situado el primero para desembarcar, Manolo estaba en otra parte del ferry de los últimos, delante del coche unas motos que no dejaban salir, allí se empieza a ver el raro comportamiento marroquí, en todos los lugares del país el lema "la prisa mata es una constante", la pachorra va por todos lados, no tienen prisa por nada, pero en cuanto se acomodan detrás de un volante se transforman en puro nervio, tienen prisa para todo, en los semáforos acompañan el cambio de colores con el claxon y arrancan, aunque tengan coches parados delante, ver para creer. Pues bien al final pude desembarcar, pero el ultimo, los señores de las motos parece ser que no se habían enterado que el ferry había llegado.
   Parada en la aduana marroquí, papeleo del coche en el interior de un precioso edificio y sin mirar apenas los coches nos dan la entrada oficial al país, el primer contacto es atravesar Nador, pero sorpresa, han construido una circunvalación y actualmente es un flas, controles policiales en varios puntos a los que saludamos con la mano y carretera y manta, son las 15 horas y tenemos hambre, pararemos un poco mas adelante.
   La intención era dirigirnos a Taourirt, sabíamos que por allí no habían plazas hoteleras de calidad, pero de todas formas queríamos comprobarlo, después de un alto en el arcen para comer el bocata, seguimos, llegada a Taourirt, gran pueblo con dos hoteles, los vemos desde la calle y mejor seguir sin ni siquiera entrar, volvemos carretera atrás dirección a Guercif, también teníamos noticias de la falta de hoteles y es verdad, existen algunos, pero mejor ni mencionarlos, mas adelante a la altura de Msoun un bonito edificio en forma de Kasba a la izquierda, preguntamos en el restaurante y nos enseñan las habitaciones, la verdad es que el lugar podría ser un palacio si estuviera cuidado, las habitaciones dan pena. Llegamos a Taza, otra ciudad grande, ya no buscamos hoteles, queda muy apartado de la ruta prevista, allí mismo decidimos buscar un lugar para acampar y nos desviamos por pista asfaltada que se dirige a unas famosas grutas, en medio de la montaña acampamos, es bastante tarde y el lugar nos parece perfecto, allí estrenamos la quechua de dos habitaciones y comedor de montaje rápido, preparamos la cena y un poco de tertulia, nos acostamos pronto, llevábamos 24 horas sin dormir, pues el viaje hasta Almería lo habíamos hecho de noche.



   Al estar solo una semana, decidimos no cambiar la hora de los relojes, en aquel momento la diferencia estaba en dos horas, mejor así, no teníamos que acostumbrar a nuestros estómagos para una semana, a las siete menos siete de la mañana sonó el despertador, era de noche total y nos fuimos levantando casi todos, Juani no, pero lo que hizo fue excomulgarnos, donde íbamos a aquellas horas?, en Marruecos eran las cinco, se dio media vuelta y siguió durmiendo un rato mas, desayunamos y media hora mas tarde Juani ya estaba levantada, olio el café y el humo de algún cigarrillo, seguro.
   La verdad es que el lugar era precioso, se trataba de una especie de merendero bajo unos grandes árboles, a nuestro lado un profundo barranco de rojiza arcilla al que el agua le había dado unas curiosas formas, le falto tiempo a Manel a Explorarlo, mientras Eva saludaba a unas cabras que pastaban en el lugar.
   Recogimos el campamento y volvimos sobre nuestros pasos, debíamos dirigirnos a Meknes para visitar unos hoteles que teníamos en la agenda y ver el mas adecuado para las excursiones.
   Cruzamos Fez seguidos por un guía en mobilette, le dijimos varias veces que no nos pararíamos a visitar el zoco ni la ciudad, que solo estábamos de paso, al final nos dieron las risas, iba del coche de Manolo al mío queriéndonos convencer, al final creo que lo acepto, o se le acabo la gasolina, no se.
   A la salida de Fez, equivocación de carretera y cuando íbamos a realizar el cambio de sentido, vemos unos olivos en medio de un campo que dan una sombra perfecta para comer, en pocos minutos ya estábamos preparando las mesas, Manolo maniobra el coche para acercarlo a la sombra y se oye un soplido en la rueda delantera derecha cada vez que gira, lo comprobamos y vemos que un cristal le ha hecho un pequeño corte a la cubierta, decidimos comer y después ya se reparara.
   El lugar nos ofrece unas vistas magnificas de Fez, estamos cerca y tranquilos, no nos molesta nadie, varias personas pasan por nuestro lado y nos saludan con simpatía, nos zampamos unas latas y sin prisa un buen café, reparamos la rueda con macarrones y seguimos camino, esta vez por la carretera correcta.



                                             


    En Meknes repostamos, después de visitar los hoteles debíamos seguir por el Atlas y queríamos afrontarlo con los depósitos llenos, el primer hotel que visitamos nos pareció de maravillas y emprendimos viaje hacia Kenifra y cuando faltaba poco para la puesta del Sol, cerca de El Borj nos desviamos del asfalto y acampamos cerca de una casa de labranza en un bonito lugar, montamos la tienda y tertulia con aperitivo, se acercaron  unas niñas de la casa y nos dieron la bienvenida con mucha simpatía, les dimos unos regalos y preparamos la cena, al poco se acerco el padre de los niños que igualmente nos dio la bienvenida y por señas nos indico que si nos faltaba algo fuéramos allí, creo que también quería que fuéramos a tomar un te, pero era ya muy tarde.
   Mientras con la pala habíamos hecho un hoyo y quemamos la basura totalmente, las latas quemadas las tapamos con tierra, así se degradan en muy poco tiempo.
   Corta tertulia nocturna y todos a las habitaciones, la verdad es que la tienda nos iba de fabula, cabíamos ampliamente las tres parejas.


                                           


   Siete menos siete de la mañana diana, todos en pie menos Juani, claro, desayuno y ruta hacia el Atlas, la idea era atravesarlo todo y dormir a la altura de las Gargantas del Todra, pero solo era la idea, seguimos la pista asfaltada y quedamos sorprendidos de las cantidades de cebollas que había almacenadas a lo largo de la carretera, se trataba de unos largos montículos del tamaño de un coche y de unos 50 mts. de largo, rodeados de un pequeño muro de piedra, las había a toneladas, increíble, los paisajes ya empezaban a ser de el pre-Atlas, el día era soleado y perfecto.
   Un alto en el centro del pueblo de Arhbala para comprar un pollo (queríamos hacer una paella esta noche), pan y agua, el pueblo era muy tranquilo, los niños debían estar en la escuela y la gente muy amable, vimos que en el pueblo habían dos gasolineras, cosa que anotaremos en el apartado lugares y seguimos ruta.



                                            


   Aviso del centro de datos Manel, al que llevaba en el asiento de atrás con toda la informática en marcha, podemos acortar por un atajo, nos salimos de la pista asfaltada y el camino se convirtió en una entretenida trialera hasta llegar a un oued que llevaba algo de agua, Manolo iba delante y la dirección pintaba bien, de hecho no teníamos grabada ninguna ruta que pasara por allí, pero iba en dirección adecuada, así que nos metimos de lleno en el oued y vadeos al canto, uno detrás de otro, buscando camino, no habían señales de que por allí hubiera pasado ningún vehiculo, pero seguimos adelante durante 20 km. hasta llegar a la altura de un puente artesanal de cuerdas y tablones, a la izquierda pudimos divisar un poblado realizado todo de adobe, seguimos por debajo del puente y a nuestra izquierda se podían ver campos de cultivo muy bien cuidados, Manolo se acerco a unas mujeres que estaban labrando y del entrego algo de ropa, no se pudo entender con ellas de si había salida, así que seguimos adelante hasta encontrar a unos muchachos que nos indicaron que no había salida, Manolo que iba delante siguió un poco mas y se quedo literalmente clavado en un vadeo que parecía de arenas movedizas, por suerte no se hundió mucho pero se quedo sin tracción, pude pasar por su lado con bastante inercia y utilizamos el cabrestante por primera vez desde un terreno bastante duro, tiron y fuera.
   Con mucha dificultad para entendernos, los muchachos que estaban allí nos dijeron que no sabían como estaría el curso del oued mas abajo, no era normal ver coches por allí, el pueblo que teníamos a nuestra izquierda solo se podía acceder por aquel pequeño puente, no se podía llegar con vehículos, solo a pie o con mulas, así que decidimos dar media vuelta, el tiempo corría y podíamos perder todo el día, pero lo dejamos el track grabado y pendiente para explorarlo otro ocasión desde la posible salida y ascendiendo hasta este lugar.
   De vuelta, en una bonita sombra nos detuvimos para comer, montamos el tenderete, abrimos unas latas y sin prisa repusimos fuerzas, un buen cafetito y río arriba hasta encontrar el asfalto del que veníamos antes de entrar en el oued.




   Seguimos la pista asfaltada que asciende al Atlas, los paisajes impresionantes, vimos el daño que el agua había dejado en la pista y alrededores, era espectacular, en algunos lugares se había llevado literalmente docenas de metros de asfalto, de pronto delante nuestro el lago Tislit, totalmente lleno, la vista era de postal.
   Era ya muy tarde, el oued nos había retrasado mucho, pero nos lo habíamos pasado de fabula, porque nos gustara tanto el agua?, fuimos a saludar a la dueña del albergue que esta en el lago, habíamos estado allí hacia dos años por Semana Santa y se acordaba de nosotros a Pili la recibió con un fuerte abrazo y besos, decidimos quedarnos allí, habían habitaciones en el albergue, pero preferimos alojarnos en la jaima que estaba montada en el exterior, la preparo su ayudante en un flas: colchones, mantas, mesas, sillas, allí no faltaba de nada, de todas formas montamos nuestras mesas, queríamos montar los ordenadores para reorganizar y planear rutas.
   Aquella noche cenamos en el albergue, la conversación del ayudante en árabe para informarnos que el tajin era de cordero nos hizo descojonar a todos, se ponía las manos al lado de la cabeza y hacia que aceleraba una moto. La comida exquisita y abundante, el lugar es aconsejable.
   No era muy tarde que nos acostamos, las camas que nos habían preparado con unos gruesos colchones eran muy cómodas, decidimos la hora de salir y dijimos que nos levantaríamos a la misma hora de cada día, todos menos una lo aceptamos.



                                           

   Temprano como ya es costumbre, cargamos los coches y aprovechamos para ver una salida de Sol bellísima con el lago a nuestros pies, desayunamos y dejamos unos bolígrafos y libretas para la escuela cercana, nos despedimos e iniciamos viaje hacia las Gargantas del Todra, atravesando todo el Atlas.

                                           
                        
                        
                        
                        


  
En este recorrido hay dos cosas que impresionan, las grandes montañas y a sus pies los grandes, mas que grandes, inmensos campos de cultivo que se alargan cientos de Km. a lo largo del oued, están perfectamente cuidados y dan una bonita estampa al paisaje.
   Por el camino y a lo largo de muchos km. encontramos pequeñas brigadas de obreros arreglando puentes, pasos de agua, construyendo muros, total, que estaban preparando el terreno para poner asfalto, mas adelante nos desviamos por caminos provisionales durante varios km., el movimiento de tierras con maquinaria pesada era bastante importante, frente nuestro una gran giratoria estaba literalmente arrancando grandes rocas y las estaba arrojando al precipicio de varios cientos de metros de profundidad, tuvimos que detenernos, allí no podía pasar nadie, cuando vio que éramos varios vehículos esperando, limpio el terreno y nos dejo pasar bordeando el precipicio, a partir de allí un descenso que recordábamos con simpatía, el paisaje es impresionante, el camino es como una larga serpiente que rodea los montes hasta donde llega la vista, pero pronto el color de la pista cambiara, cuando la cubran de asfalto.
   Unos Km. antes de entrar a las gargantas, vimos un bonito hotel a nuestra izquierda, parecía de reciente construcción, sin pensarlo dos veces entramos en el parking y nos salieron a recibir, lo visitamos y la verdad es que era nuevo y muy bonito, con muchos detalles en todas las instalaciones, nos tomamos un te a la menta con su director y decidimos que seria uno de los hoteles para nuestros viajes.



                                           


    Hacia varios años que no cruzábamos las Gargantas del Todra, por un lado vimos la gran rotura de la carretera a su entrada, debido a las lluvias, por otro lado, aquellas gargantas que tanto nos impresionaron, lo siguieron haciendo, pero de una forma diferente, parecía un mercadillo dominical, tenderetes por todas partes de ventas de pañuelos, recuerdos..., el turismo masivo había llegado allí, el hotel que se halla en su interior ha crecido enormemente, autocares por todas partes, pero que le vamos a hacer es el progreso y un lugar precioso fácil de acceder, solo salir de las gargantas, los albergues y hoteles se han multiplicado por doquier, pero sigue siendo un lugar digno de visitar.
   Siguiendo por la concurrida carretera, el gran palmeral de Tinerhir, nos detuvimos en el pueblo a repostar y cambiar algo de moneda en uno de sus bancos, seguimos unos km. de carretera hasta encontrar el enlace de la etapa que debíamos trazar y que nos llevaría al Erg Chebbi, de hecho solo teníamos unos points de referencia y esto prometía.




   Solo dejar la carretera atrás, la estampa del paisaje era puramente sahariana, parecía que de un momento a otro nos iba a aparecer una jirafa, los caminos apenas tenían marcas del paso de vehículos, eran muy poco transitado, su estado el perfecto para una conducción divertida, las acacias nos acompañaron muchos km en esta larga etapa al pie de unos altos acantilados, en algún paso de oued se debía afinar la trazada, las lluvias también habían pasado por allí dejando su marca, pero esto lo hacia mas divertido.
   Fuimos pasando por encima de los points sin dejarnos ninguno, uno de ellos nos llevo a unas ruinas en medio de la nada e hicimos una parada para estirar las piernas y realizar alguna foto del lugar, vinieron a nuestro encuentro unos pastores, no pedían nada, solo que querían hacer de guías para que pudiéramos salir de allí, decían que nos perderíamos, que por allí no se veían apenas vehículos, les dimos las gracias y seguimos ruta sobre nuestros points, era mas divertido.




                                          


   El Sol estaba bajando en el horizonte, a nuestra derecha unas grandes dunas, sin pensarlo dos veces decidimos que acamparíamos allí, el lugar era perfecto, así que nos preparamos para montar el campamento, también decidimos hacer la paella.
   Mientras yo con las mujeres montaba la quechua, Manolo y Manel fueron en busca de leña, solo habían acacias, alguna que estuviera seca seria el combustible para el fuego, se llevaron el 80 para poner las ramas en la baca y no ensuciar mas los interiores, además por los pinchos que tienen, a eslingazos cortaron varias ramas secas y regresaron al campamento.
   En un periquete el fuego estuvo en marcha, las féminas ya tenían preparados los ingredientes, a los que se le añadieron algunas latas de lo mas variopinto, así fue anocheciendo, a lo lejos pudimos ver una pequeña luz, la llanura era tan inmensa que no hicimos caso, mientras se terminaba la paella y comíamos algo de aperitivo, la luz parecía que se iba moviendo, que si, que no, y lo dejamos correr. Una media hora después vimos que si se acercaba la luz, incluso empezamos a oír el ruido de un motor, el silencio del lugar ayudaba a ello, quisimos adivinar por el ruido que era lo que venia hacia nosotros, alguien dijo que era un tractor y cuando estaba a pocos metros vimos que si lo era, era un tractor con un remolque cargado de sacos hasta arriba, bajo de el un muchacho y nos saludo con una reverencia, simplemente y según sus costumbres había venido a comer, no nos pudimos entender con el, no hablaba francés ni español, le ofrecimos una silla y le servimos un gran plato de arroz, no quiso vino y se sirvió un vaso de agua, espero a que todos estuviéramos comiendo para empezar el, el arroz estaba buenísimo, habíamos hecho mucha cantidad, no he entendi porque Juani midió con una taza las raciones y cuando acabo le tiro media bolsa de propina..., el invitado cuando termino su plato le dijimos por señas si quería mas, de la misma forma nos dijo que no, se bebió el vaso de agua de un tiron, se levanto de la mesa y se despidió de todos dándonos las gracias con la mano encima del corazón.
   La tertulia aquella noche fue sobre las costumbres del país, son muy curiosas pero a la vez muy humanas, en los años que llevamos visitando Marruecos si algo hemos encontrado siempre es la hospitalidad desinteresada, algunas veces pienso y creo que debiéramos ser menos materialistas, ganaríamos en calidad de vida.
   Una noche mas nos acostamos bajo un silencio absoluto, allí en medio de la nada, el pueblo mas cercano según el mapa estaba a unos 50 km., alguna noche habíamos quedado embobados mirado las estrellas, sin la contaminación lumínica las hay a miles, nos tirabamos rato y rato observándolas, perdíamos la noción del tiempo.




   Siete menos siete de la mañana, todos menos una en pie, desayuno y ruta, esta vez arrancamos con el sol, la ruta seguía por inmensas llanuras hasta llegar a un punto que se convirtió en una circulación fuera de pista, simplemente porque no existía esta, debíamos enfilar hacia el point y así uno tras otro, el terreno permitía circular a un ritmo alegre al carecer de obstáculos destacables, fue durante unas horas una conducción muy divertida con su toque de aventurilla.
   Durante la mañana apenas encontramos a nadie, salvo una jaima de pastores a los que nos detuvimos a saludar, cuando nos acercábamos al estrecho de Maharch,  empezamos a ver civilización e hicimos una parada para estirar las piernas, se acerco el encargado del albergue que hay en el estrecho y nos dio información sobre el, cosa que agradecimos, el lugar es muy bonito y alguna futura etapa tendrá posiblemente su fin allí.





                                           


   El paso del oued Rheris por donde nos marcaba el point fue imposible, había gran cantidad encharcada de agua de las ultimas lluvias, de hecho estuve en el estrecho esta Semana Santa y el estrecho y sus alrededores estaban prácticamente inundados, la estampa esta vez había cambiado mucho, buscamos un paso empedrado y pudimos cruzarlo sin problemas, nos divertimos circulando unos centenares de metros por las dunas hasta volver a la pista que nos llevaría al próximo point que se trataba de la Kasba del Portugues, allí nos encontramos con otro grupo de aventureros que se dirigían al estrecho, pero atravesando el mar de dunas por su parte mas complicada, visitamos las ruinas y antes de partir vimos a lo lejos el grupo de coches, estaban todos atascados en una larga duna, se lo estaban pasando bien, según nos contaron era lo que buscaban.
   Este lugar es el punto de destino de muchas rutas organizadas, a partir de allí una larga pista sin dificultad que permite llevar un ritmo alegre nos llevo a Taouz, asfalto y frente nuestro las dunas del Erg Chebbi.







   Solo llegar a la altura de Merzouga, nos dirigimos al lago para comprobar como estaba, allí seguía con la misma agua que hacia unos meses, la que no estaba era la de delante de los albergues, en Semana Santa eran verdaderos mares, ahora habían vuelto a la normalidad.
   En línea recta nos dirigimos al albergue Amazir, lugar donde nos reciben siempre como en familia, sin preguntar nada ya nos habían preparado una mesa para comer, después nos aseamos y dedicamos la tarde a ultimar preparativos por la zona, la noche la pasamos en el albergue, estábamos contentos porque habíamos finalizado el trabajo de organización para la ruta de fin de año, a partir de aquí íbamos a empezar una aventurilla por lugares en parte totalmente desconocidos, pero esto será ya otro relato.



                         

 

    Fullettortuga - 2009                                                                          Fotos: Manel y Fullet
 

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