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Con el trabajo de
organización para la próxima excursión resuelto, nos
quedaban 4 días libres para ir a nuestro aire, nos
encontrábamos en
Merzouga y decidimos ir de compras a
Rissani y aprovechar para repostar a tope, llenando
también los jerrycans, estaba previsto hacer largas y
desconocidas etapas.
El día lo pasamos recorriendo algunas pistas cerca de
Merzouga y
Ouzina, aprovechando para hacer una visita a un amigo de
Manolo y Juani, de regreso al Erg Chebbi. a la altura de
Khemilya entramos en el río de arena para atravesar por
la parte este las dunas, como ya era algo tarde
decidimos entrar en ellas y acampar en un claro con
terreno duro rodeados de arena.




Lugar perfecto, preparamos las mesas y cuando
estábamos a punto de preparar la comida y las miles de
moscas desaparecieron, curioso que las moscas en cuanto
se pone el sol desaparecen, Juani mira al suelo y ve
centenares de hormigas, de hecho hacia rato que
merodeaban por allí pero no molestaban, pero solo se le
ocurrió querer matarlas, así que se puso a bailar un
zapateado encima de ellas, la reacción es que
vinieron a miles, se nos subían por las piernas
mordiendo, estaban llegando hasta la tienda cuando
decidimos cambiar el campamento de sitio, entre todos
agarramos la tienda montada al aire y nos trasladamos a
una duna cercana, después el resto del campamento
mientras nos sacábamos las hormigas de las piernas,
aquella fue la aventura del día y nos enseño que ni hay
que molestar a las hormigas ni acampar donde hayan
hormigueros, de hecho los días siguientes se revisaba el
lugar de acampada antes de plantar el campamento.
Comimos vigilando que Juani no matara ningún bicho y después la
acostumbrada tertulia mirando las estrellas, entre risas
por la aventura hormiguera nos acostamos, el día
siguiente empezaría otra aventura.
Siete menos siete de la mañana diana, en un periquete recogimos el
campamento y seguimos circulando por el río de arena, es
de las únicas veces que hemos ido a Marruecos y no nos
hemos metido de lleno en las dunas, queríamos descubrir
rutas nuevas, las dunas seguirán allí para próximos
viajes. Seguimos un conocido trazado hasta el
oasis y palmeral de
Hassi Tarhemt, de hecho íbamos a realizar al revés una
ruta que habíamos hecho unos meses antes Pili y yo, con
otro grupo y que bautizamos como
"culo del mundo",
Manolo, Juani, manel y Eva querían conocer el lugar.




Seguimos unos km por el
trazado de una antigua etapa del Paris Dakar hasta un
cortado de piedras ya famoso en Internet y revistas del
4x4, unos km mas adelante dejamos la pista principal y
nos adentramos por una vieja pista casi desaparecida, la
circulación por allí es poquísima y se deben seguir los
puntos muchas veces buscando los pasos.
El terreno cada vez se complicaba mas, hasta llegar al pie de una
montaña en que las largas rampas en subida y bajada
quitaban el hipo, en pasos de torrentes secos debíamos
buscar el mejor trazado, el ángulo de ataque era muy
cerrado, las ultimas lluvias por aquel lugar habían
hecho estragos, incluso mas de una vez tuvimos que bajar
del coche para ver la salida de rampas en bajada que
eran verdaderas paredes, pero nos estábamos divirtiendo.
Poco a poco fuimos llegando a la pared de la montaña, subimos por
ella por unas verdaderas trialeras, Manel estaba a la
busca de lagartos gigantes, vio algunos y bajaba del
coche en marcha, pero los lagartos no querían esperarse
a que el llegara a cogerlos.
El ascenso llegaba a media montaña, para llegar allí la trialera
final estaba muy estropeada pero la subimos sin
problemas, ante nosotros se abría un paisaje que nos
dejo sin habla, además el día estaba despejado y se
podía observar la larga llanura en toda su extensión,
seguimos circulando por aquel especie de gran balcón
hasta que llegamos a una pequeña explanada donde se
halla una gran roca con un agujero "el culo del mundo",
la verdad es que llegar allí es como ir al culo del
mundo.
Preparamos las mesas para comer aprovechando la sombra de un
saliente de la montaña, mientras Manel y Eva hacían el
recorrido de investigación y fotografiaban las formas
caprichosas de la montaña, también recogieron docenas de
caracolas que afloraban de las paredes, los demás
recogimos piedras muy curiosas.
El sol había girado hasta quedarnos sin sombra, decidimos recoger y
volver atrás unos pocos Km. para seguir la pista, las
formas caprichosas que el agua había recortado en el
terreno hizo que se hicieran fotos a docenas, además de
las similitudes mas disparatadas que les íbamos
encontrando a dichas formaciones.





Después del descenso aun quedaron algunos pasos
delicados, tuvimos también que buscar el camino en
algunos tramos por fuera pista, el agua había borrado el
trazado de la pista original, llegamos a una inmensa
hamada totalmente desierta, en medio de la nada
divisamos una acacia, estaba sola, era el único árbol en
muchos km. a la redonda, muy curioso.
Poco a poco y después de mas de una hora circulando por este
desierto llegamos a Boundib, era ya algo tarde, pero nos
detuvimos a comprar pan y fruta, nos daba tiempo de
empezar la otra etapa y dormiríamos en algún lugar de
vete a saber donde.


Cargamos los points en los PCs y enfilamos por la
ladera de un oued por una pista en buen estado, esta
terminaba en un pequeño pueblo, la gente se extraño al
vernos, frente a la escuela preguntamos y nos dijeron
que no había mas pista, solo se podía seguir por el
oued, miramos a nuestra derecha y vimos que era muy
ancho y por el bajaba gran cantidad de agua, un muchacho
nos dijo que el día antes el lo había cruzado con el
camión, podíamos seguir sus huellas y nos indico donde,
pero solo lo atravesó, no siguió oued arriba, dejamos
unos bolígrafos y libretas en el colegio y nos dirigimos
al cauce del oued, encontramos las rodadas y cruzamos
sin ningún problema frente a la mirada de los vecinos
del pueblo.
A unos doscientos metros oued arriba vimos una pista que salía a la
derecha, se distinguía otro pueblo, la seguimos por
entre palmeras, pasos estrechos que apenas cabía el
coche y acequias de agua para el regadío, cruzamos el
pueblo y nos indicaban que no seguía, no pista nos
decían, pero seguimos adelante hasta quedar cortados en
un desnivel sobre el oued, el agua se lo había llevado
todo.
La única solución era volver al cauce del oued, así que intentamos
maniobrar rodeados de chiquillos pidiendo caramelos y
bolígrafos, era peligroso porque rodeaban los coches,
Manel se bajo y salio corriendo con un gran puñado de
bolígrafos y todos lo siguieron, mientras se los iba
dando pudimos girar los coches y volver atrás, Manel
regreso de una pieza.
Estábamos de nuevo en el oued y para poder seguir su curso,
enfrente nuestro había un paso de unos 50 mts de
ancho, con agua totalmente quieta, no se distinguía el
fondo, pensamos en pasar uno de nosotros andando para
probar la profundidad, cuando vemos un muchacho al otro
lado que se saca los zapatos y lo cruza tranquilamente,
el agua solo le llega a las rodillas, nos falto tiempo
para arrancar y cruzar al otro lado, a partir de allí
circulamos encima de grava y piedras de gran tamaño que
debíamos esquivar con precaución, no muy lejos tuvimos
que vadear otra vez, pero en esta ocasión vimos el
movimiento del agua en un paso empedrado, estaba
anocheciendo y solo llevábamos unos tres km. de oued,
salimos por la rivera izquierda y encontramos una
pequeña llanura elevada cerca del oued, después de
comprobar que no habían hormigas decidimos acampar allí,
a lo lejos podíamos distinguir las luces del pueblo, en
pocos minutos ya teníamos plantado el campamento,
curioso que estando cerca de un oued aquella noche no
nos molesto ningún mosquito.




Entre tertulia nos
acostamos tarde, pero el despertador sonó a las siete
menos siete, nos lo tomamos con calma, teníamos todo el
día por delante y el recorrido no era muy largo, pero si
hubiéramos sabido lo que nos íbamos a encontrar, seguro
que nos hubiéramos dado mas prisa.
El próximo point dejaba el oued atrás, cerca de donde acampamos
encontramos una pista que se encontraba en buen estado,
construida en la época del protectorado francés, en
principio nos desanimamos, parecía que se nos habían
acabado los vadeos, el próximo point lo distinguíamos a
la lejanía, era el paso entre las montañas y allí
íbamos. Nos encontramos otra aldea, se extrañaron al ver
coches por allí, la gente y los niños apenas se
acercaron, el próximo point estaba en la otra ladera del
oued, nos alegramos, pero no, probamos por todos lados
de entrar en el oued, pero las palmeras no daban el
ancho para los coches, buscamos mas pasos pero las
lluvias habían cortado toda entrada.
La única solución era seguir la pista que llevábamos, se dirigía
hacia las montañas y no estaba en los mapas, pero
buscaríamos mas adelante de volver al oued.


Después de varios Km. por una divertida pista en la
que se podía comprobar que no estaba muy utilizada, pues
en algunas subidas era un verdadero pedregal, en un giro
a la izquierda quedamos asombrados por la imagen que
aparecía delante nuestro, era impresionante y bello, un
pueblo al fondo del oued que sus casas de adobe se
confundían con el resto de la montaña, a sus pies un
gran palmeral, nos detuvimos un rato para contemplar
aquella imagen y sacar fotografías del lugar, no nos
arrepentimos de haber abandonado el oued, nos hubiéramos
perdido aquella imagen, además volvíamos a el.
Fuimos acercándonos al pueblo y al llegar la pista seguía por una
estrecha calle con unas grandes losas de piedra con
grandes escalones, el paso se presentaba complicado,
Juani bajo del coche y se dirigió andando a comprobar si
tenia salida, Manel la siguió cámara de fotos en mano,
parecía que si se podía pasar, pero había un paso muy
estrecho, Manolo que iba delante en aquel momento fue
descendiendo y pudo pasar hasta el paso estrecho,
haciendo puntería paso sin tocar, pero las paredes de la
calle quedaron apenas a unos pocos centímetros, detrás
pase con las indicaciones que me dieron y los dos coches
salimos al oued.
El pueblo era de muy pocas casas, apenas vimos habitantes, los
pocos que habían se extrañaban de vernos allí, nosotros
estábamos aun alucinando del panorama del pueblo desde
las alturas, pero ahora estábamos alucinando de lo
precioso de aquel lugar, el pueblo con el palmeral y el
oued a sus pies era de postal.




El siguiente punto marcaba la otra rivera del
oued, lo vadeamos y seguimos ascendiendo su curso, cada
vez lo debíamos cruzar mas a menudo, la verdad es que
estábamos divirtiéndonos, debíamos buscar pasos con poca
profundidad, por lo que si veíamos moverse el agua por
pasos de piedras allí íbamos, de todas formas el agua
estaba totalmente cristalina y podíamos ver el fondo en
muchos lugares, lo que no vimos era la señal de que
otros vehículos hubieran circulado por allí, solo en
algunos tramos vimos rodadas que atravesaban el oued.



Eran kilómetros de vadeo continuo, llegados a
un punto donde había una pequeña presa rota por las
avenidas del oued, cruzar por ella era imposible,
miramos por su parte derecha y había una gran altura, a
la izquierda si se veía un posible paso, era muy
estrecho y casi no cabía el coche, pero era la única
solución, pudimos pasar , pero con salida acrobática, ya
estábamos al otro lado y seguimos subiendo el curso del
oued bastantes kilómetros mas, el point nos marcaba la
visita de unas ruinas, pudimos ver desde donde estábamos
que estaban en la cima de un montículo, a sus pies un
pequeño poblado de adobe y varias mujeres lavando la
ropa en la orilla, intentamos seguir hacia allí con un
largo vadeo y entramos al pueblo, pero fue imposible
seguir, las pistas estaban totalmente desaparecidas por
las lluvias, así que regresamos al oued y seguimos su
curso unos km. mas, una bella y extraña estampa vimos en
la ribera izquierda, un rebaño de cabras negras
alineadas y en un grupo, parecía que estuvieran
esperando que les hiciéramos la foto, en cuanto pasamos
el grupo se disolvió, el paso por este tramo se hizo
algo delicado, circulábamos por el curso del agua y las
ruedas se hundían casi hasta el eje en una fina
gravilla, tuvimos de apretar el pie y pasar con el motor
bastante alto de vueltas para no quedarnos, pero sin
problemas llegamos otra vez a terreno duro.
Parada obligada en medio de un lugar fantástico, una garganta
entre montañas inmensa, a lo lejos vimos como a media
altura de la pared se acercaban unas cabras, a los pocos
minutos las había a centenares, pasaban por cornisas de
piedra que apenas les cabían las patas, increíble como
subían y bajaban, poco después llegaron los pastores que
vinieron hasta donde estábamos a saludarnos, curioso
como iba vestido el mayor, llevaba traje europeo, uno de
los jóvenes llevaba una bicicleta en la mano, la
pregunta era como había llegado hasta allí, les
obsequiamos con unos cigarrillos y nos despedimos de
ellos, a todos menos a uno que cogio la bicicleta y se
puso a andar detrás nuestro, después vimos que nos
quería guiar en los siguientes vadeos y pasos del oued,
pues la cosa se complicaba.





Manolo Iba delante e íbamos vadeando el oued
continuamente, cambiando de izquierda a derecha del
curso continuamente, íbamos relajados pues el terreno
estaba duro, hasta que encontró un paso en que no lo
estaba tanto, paso sin inercia y cuando espero tener
tracción fue que no, allí se quedo clavado hasta los
ejes, la única solución para tirar de el era cruzar y
subir a una altura llana y con terreno seco y duro, pero
estaba a 60 o 70 mts del coche encallado, así que cruce
el cauce por su lado con bastante inercia y pude llegar
al lugar seco, el cable del cabrestante no llegaba y
empalmamos dos eslingas, sacarlo fue fácil, a partir de
allí los vadeos se harían con mas inercia, curioso que
mientras estábamos sacando el coche, cruzo el río una
comitiva de mulos cargados con alforjas, cruzaron unos
metros hacia el centro del oued y no se les hundían las
patas ni a la altura de las rodillas, luego llego el
pastor con la bicicleta y casi lo pasa pedaleando por el
mismo lugar, miramos para otro lado y nos pusimos a
reír...



Un poco mas arriba Manolo tuvo que detenerse a
sacar piedras de dentro de las llantas, le hacían un
ruido molesto, el point siguiente estaba a la izquierda
y marcaba fuera del oued, el ciclista ya nos había
dejado, buscamos la salida y no veíamos ninguna, así que
donde vimos una rampa potable probamos, la arena era
finísima, justito llegamos arriba y nos encontramos con
un pedregal inmenso, con mucho tiento pudimos cruzarlo
sin destrozar los bajos del coche, nos encontramos una
ancha pista, los siguientes points seguían pos ella.
Teníamos hambre pero el sol apretaba de lo lindo, asi que decidimos
seguir los points, leímos que la ruta llegaba a una mina
abandonada, también hablaba de las viviendas que estaban
en ruinas, allí encontraríamos sombra, en mas o menos
una hora llegábamos alli, un abandonado minarete a la
entrada y un poblado minero inmenso, todas las casas
estaban en ruinas, apenas quedaba adobe en las paredes,
en el centro del poblado unos grandes árboles que daban
sombra, decidimos que allí comeríamos, cerca vimos una
casa con tejado y unos niños en la puerta, nos miraban
de lejos extrañados, montamos las mesas y preparamos la
comilona, entonces se acercaron tres muchachas con los
niños, no hablaban francés ni español, pero si ingles,
por desgracia ninguno de nosotros lo hablaba, pero
íbamos entendiéndonos, nos explicaron que van a la
escuela y es allí donde les enseñan el ingles, de hecho,
aunque el francés es una lengua muy común en el país, en
muchos lugares no lo enseñan a los jóvenes, los mayores
tienen en algunos casos malos recuerdos de la ocupación
francesa. Eran muy simpáticas, nos explicaron que viven
unas pocas familias en el poblado, unos se dedican al
pastoreo y otros hacen catas alrededor de las viejas
minas buscando pequeños yacimientos de (creo que
entendimos galena u otro mineral).





Seguimos unos points del lugar que teníamos
grabados y seguimos un poco la historia de las minas,
pero estaba ya todo muy destruido, solo nos quedaba ir a
las minas propiamente dichas, a lo lejos se podía
observar una montículo que parecían los sedimentos de
una extracción, además uno de los points señalaba en
aquella dirección, seguimos una pista pero estaba
cortada por un barranco, además se veía muy abandonada,
buscamos paso alternativo pero estaba todo muy roto,
debíamos mover mucha piedra, miramos campo a través pero
estaba muy cortado por barrancos, el agua con los años
había destruido los accesos desde el poblado, volvimos
atrás y a lo lejos vimos una pista cercana donde
habíamos estado, fuimos a ella pero tampoco había paso,
de hecho estaba peor, así que atravesamos el poblado
hasta la primera entrada, allí salía una pista asfaltada
muy antigua, parecía ser la que utilizaban para
transportar el mineral, pero a los pocos metros estaba
cortada en un barranco de mas de cinco metros de alto,
vimos una entrada lateral a el i pudimos pasar pos allí
dificultosamente, pero avanzamos poco, el asfalto había
desaparecido en centenares de metros habiéndose
convertido en un pedregoso oued seco.
Pero una cosa teníamos clara, íbamos a llegar a las minas, así que
fuera de pista, entrando y saliendo de barrancos vimos
que nos acercábamos al montículo de sedimentos, que mas
bien se estaba convirtiendo en montaña, al fin llegamos
a la mina, la montaña era de gravilla y debía tener sus
40 mts de alto, dejamos los coches en una explanada
rodeada de piedras blancas parecidas al mármol y nos
dedicamos a investigar las instalaciones en ruinas que
allí habían.




De las instalaciones de la mina no quedaba
prácticamente nada, vimos sin protección alguna una boca
de mina vertical, le arrojamos una piedra para ver su
profundidad, fuimos contando los segundos y... cada vez
íbamos retrocediendo mas, nada menos que 15 segundos en
caer, al llegar al fondo hizo un gran estruendo,
decidimos no acercarnos por allí y descubrir los
alrededores, pero con precaución.
En una ladera una entrada en horizontal, miramos dentro pero
decidimos no entrar, las maderas que soportaban el techo
no sabíamos como podían estar, en una roca una ardilla
nos estuvo observando sin asustarse de nuestra
presencia, hasta nos dejo hacerle varias fotos, mientras
otros recogían cantidad de piedras blancas con unas
formas muy curiosas.


A mas o menos 1 km. teníamos el point de otra mina,
la podíamos adivinar a los lejos, llegar allí también
fue dificultoso, los caminos prácticamente no existían,
pero por fuera pista pudimos llegar allí, esta estaba
aun con algo de la infraestructura, el pozo también
tenia mucha profundidad, a un lado la cabina del
ascensor y alguna vagoneta, la torre con las poleas
estaba intacta, en un cuartucho aun se podía ver el
largo cable de acero que se utilizaba para extraer el
mineral, el lugar de carga de camiones aun estaba
entero, con una gran tolva en su parte superior, y como
no, mas piedras blancas al los coches.
Mas de una hora estuvimos allí, no había prisa en partir, en cuanto
finalizáramos la etapa y tocáramos asfalto, nos quedaba
un largo viaje hasta
Ceuta por carretera.




La salida de las minas por donde habíamos
entrado y una pista en regular estado y divertida, nos
llevo en una hora al asfalto, emprendimos carretera y
cuando faltaba una media hora para la puesta del Sol,
decidimos salir de ella y acampamos en medio de una
inmensa explanada en medio de la nada, esta seria la
ultima acampada de esta excursión.
Al día siguiente no madrugamos tanto, en
Midelt hicimos una parada para las ultimas compras y
encargos, Juani visito todas las guisandas hasta
encontrar especias de pincho moruno, los demás mientras
cargamos de aceitunas a un módico precio.



Lo demás puro viaje por carretera hasta embarcar, ahora solo
falta que tu quieras acompañarnos en una de las
expediciones que organizaremos, aquí te hemos explicado
un poco como va, los de aventura serán esto, aventura,
solo que antes habremos comprobado el recorrido o al
menos una parte, el resto lo improvisaremos sobre la
marcha.
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